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domingo, 4 de marzo de 2012

Por quién doblan las campanas

Sin duda, es la novela considerada por  muchos como  la obra maestra de Ernest Hemingway. No conozco otro escritor que recurra con   tanta frecuencia a episodios autobiográficos y este es, precisamente, su sello distintivo.  En sus libros  encontramos mundos llenos de experiencias y aventuras al límite que el propio autor experimentó. Esta novela, en particular, narra las aventuras de Roberto Jordan. Un profesor de español en los Estados Unidos que se une a las Brigadas Internacionales para combatir del lado republicano durante la guerra civil española. El alto mando le encomienda una delicada misión que consiste en dinamitar un puente con el objeto de impedir cualquier contraataque nacionalista durante una ofensiva republicana. Lo primero que salta a la vista es que quinientas páginas de novela transcurren en tres días. Va a ser este breve período de tiempo suficiente para que Hemingway despliegue toda su habilidad narrativa y nos sumerja en el escenario cruel que sirve para desarrollar las relaciones y personajes que dan vida a esta obra. La misión debe cumplirse en una sierra montañosa dominada por distintos grupos de partisanos y con quienes Roberto Jordan debe intimar. Su guía, Anselmo, lo  conduce hasta una de estas bandas liderada por Pablo y su mujer Pilar. Es entre estos personajes que se desarrolla uno de los conflictos principales. Contrasta, por una parte, un Pablo realista, temeroso y cansado de la guerra con su mujer, Pilar, que es toda fuerza e ímpetu para seguir luchando por la República sin importar el costo. Con ellos está María, una joven refugiada que ha presenciado el ajusticiamiento de su familia y de la cual Roberto Jordan se enamora a primera vista.  Este es el conflicto principal, un intento de conjugar una misión suicida con el encuentro del amor que no se ha vivido y en tan breve tiempo. Roberto Jordan debe cumplir con su deber, no obstante, los tres días que tiene para disfrutar de lo que puede ser el amor más importante de su vida. Con ellos conviven una serie de personajes secundarios entre los que está Anselmo, la mano derecha del norteamericano y que, con  su sentido de la lealtad, lo acompaña hasta el final. También encontramos a los miembros de la banda. Al comienzo estos confunden al lector ( uno de los puntos débiles de la novela), pero con el transcurso de las páginas cada uno va adquiriendo importancia y fisonomía propia. El otro punto débil  consiste, a mi juicio, en la historia de amor entre Roberto y María. Parece un poco ingenua y cuesta creer que un amor semejante se desarrolle en  corto tiempo. Sin embargo, y a pesar de lo anterior, esta es una obra fundamental de la literatura universal. De pronto estamos inmersos, y con la genialidad de Hemingway, en un mundo violento que nos permite comprender el escaso valor de la vida humana en un conflicto bélico de proporciones. Esta es una lectura que no puede faltar en quienes dicen amar a la literatura. Saludos.

2 comentarios:

  1. Hemingway, excelente, también la obra El Viejo y el Mar. Hay una breve biografía del escritor en su finca Vigía en La Habana, te lo recomiendo. Un saludo desde Panamá

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  2. Hola amigo Xixe....gracias por la visita.

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